Conceptos a considerar a la hora de invertir

Toda decisión compra-venta de acciones debe estar basada en las expectativas de rentabilidad del valor y del riesgo que ello conlleva. Ambos conceptos deben estar unidos y determinados antes de cualquier entrada en el mercado.

Desde el punto de vista de los analistas, el estudio de una posible rentabilidad de un valor debe estar fundamentado en los beneficios futuros de la empresa, que deben repercutir directamente en el dividendo y la cotización. Técnicamente el valor de una acción es la suma de los valores actualizados de los beneficios futuros, pero el problema radica en el hecho de conocer adecuadamente las condiciones macroeconómicas del sector y la empresa para poder estimar dichos beneficios y poder traducirlos a través del método de valoración que estimen adecuado.

En el mercado el riesgo está asociado a la posibilidad de que la rentabilidad efectiva sea menor de lo esperado. En principio, las causas que contribuyen a variar la rentabilidad son dos: precio y dividendo.  Algunos de los factores que pueden hacer variar estos elementos son externos por lo que queda fuera del ámbito de control de la empresa. Estas causas vienen definidas por el sistema afectan a casi todos los valores por lo que se denominan riesgo sistemático. El riesgo no sistemático sería la parte de riesgo total que depende únicamente de los factores internos de cada empresa. Ejemplos de riesgo no sistemático sería el endeudamiento, la capacidad de la dirección… Alrededor de la mitad del riesgo total es sistemático que puede eliminarse por medio de la diversificación.

 

Diversificación

La diversificación es el efecto de reducir el riesgo que se produce al combinar adecuadamente los valores de una cartera. En principio la idea era poseer acciones que tuvieran poca relación entre sí de manera que el efecto conjunto redujese la variablidad de los retornos y por tanto el riesgo. Para ellos se solía tener valores de todos los sectores que existían hasta Markowitz. Según él, la diversificación se sustenta en la combinación de valores que tenga una correlación, o covarianza, menos que perfecta para reducir de este modo el riesgo de la cartera sin sacrificar la rentabilidad. En general cuanto menor sea la correlación existente entre los valores de la cartera, medida por la covarianza, menor será el riesgo de la misma.

La rentabilidad esperada tanto como el riesgo de cada valor considerado individualmente no cambian con la diversificación. Lo único que varía es el riesgo de todos considerados como una unidad dentro de la cartera. La diversificación será la adecuada cuando se consiga reducir el riesgo sin penalizar la rentabilidad.

 

Rentabilidad

La rentabilidad en las acciones proviene de las ganancias de capital y los dividendos. En los bonos equivale a la ganancia de capital más los cupones periódicos que se vayan pagando. En los fondos de inversión la rentabilidad vendrá dada por los incrementos en el valor liquidativo de la participación.

 

Riesgo

Se trata de la incertidumbre acerca de las rentabilidades futuras, tanto hacia arriba como hacia abajo. Es lo que un inversor está dispuesto a asumir a cambio de una mayor rentabilidad. Existe en el mercado una rentabilidad sin riesgo que son los bonos del estado. Esta rentabilidad se toma como referencia para evaluar el coste de oportunidad. A cambio de un mayor retorno el inversor asume un mayor riesgo, eso es la “prima de riesgo”. Esta prima es la diferencia entre la rentabilidad que se espera obtener menos la rentabilidad del activo libre de riesgo.

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